miércoles, 30 de diciembre de 2015

La sonrisa que tanto daño me hace

De pequeña siempre me decían que era una niña muy extrovertida y sociable, lo que no sabían es que vivía encerrada, encerrada en una sonrisa permanentemente falsa, una sonrisa que ocultaba dolor y miedo, sobretodo miedo, miedo a ser yo misma y no caer bien. Esa sonrisa, la sonrisa que tantos decían que me caracterizaba y que era mi mayor virtud, en realidad fue mi mayor error.

Había encajado en esa sociedad tan compleja, lo había hecho, bueno, más bien lo hizo la sonrisa falsa, ella encajó, yo no, y llegó el día en el que quise salir de ella, arrancarla de mi cara, eliminarla, borrarla para siempre, y cuando lo hice me encontré sola, porque a fin de cuentas quien caía bien y era querida era esa estúpida sonrisa, no la niña asustadiza que en verdad era.

Y me encontré allí, en esta sociedad asquerosamente falsa y que lo único que hace es apartar a los diferentes, ya no podía volver a poner en mi cara mi sonrisa amada por la sociedad, bueno, quizás os estoy mintiendo, de poder si podía, pero no quería, me había hartado yo era una persona, con mis defectos y mis virtudes, no una sonrisa que aceptaba todo lo que le dieran.

Intenté encajar, lo intenté y lo seguí intentando, y cuando creí lograrlo me lo arrebataron.

Lo gracioso de todo esto es que creí haberlo logrado durante 4 años, 4 años, 4 MALDITOS AÑOS, suficientes para recuperar la confianza en mí misma, en mi autentica persona, suficientes para ser realmente feliz, pero no, como estaréis hartos de leer la sociedad me lo arrebató. Yo, muy segura de mi misma, y  muy ilusa, decidí alejarme de ese lugar y de esas personas que me permitían ser quien soy, me alejé no por gusto, sino para perseguir mi futuro, ¿Y qué me encontré? Pues eso la asquerosa sociedad pidiéndome de nuevo que pusiera esa estúpida sonrisa en mi cara para poder encajar, y yo, tonta de mí lo hice, ¿Lo veis? VOLVÍ A CAER EN LO MISMO, a día de hoy aun no puedo entenderlo, ¿Es que no había aprendido la lección? Pues por lo visto no.


Y como no, volví a pasar por una larga etapa  de amargura, y obviamente cuando me canse, volví a arrancar la sonrisa de mi cara y liberar a la persona.


Y hoy en día, estoy convencida, de que como me vuelva a alejar del ambiente en el que vivo, volveré a necesitar esa sonrisa, ya que a fin de cuentas soy una esclava más de esta sociedad, que lo único que quiere es encajar. Aunque sé, que tengo la fuerza para arrancar la sonrisa que tanto daño me hace.

3 Personas



No tenía a nadie en la escuela, me sentaba sola a la hora del patio, en un rincón, y lo único que quería hacer era llorar hasta desaparecer. En clase nunca hablaba, vivía aterrorizada, aterrorizada de que cualquier cosa que pudiese decir se convirtiera en motivo de burla, durante esos años quise desaparecer, después de todo nada me importaba y yo no le importaba a nadie, pero, tras 5 largos años aguantando burlas y estando sola aparecieron 3 personas, 3 personas que se dieron cuenta de que no era feliz, 3 personas que intentaron hacerme sonreír, 3 personas que lo lograron.