De pequeña siempre me decían que era una niña muy
extrovertida y sociable, lo que no sabían es que vivía encerrada, encerrada en
una sonrisa permanentemente falsa, una sonrisa que ocultaba dolor y miedo,
sobretodo miedo, miedo a ser yo misma y no caer bien. Esa sonrisa, la sonrisa
que tantos decían que me caracterizaba y que era mi mayor virtud, en realidad
fue mi mayor error.
Había encajado en esa sociedad tan compleja, lo había hecho,
bueno, más bien lo hizo la sonrisa falsa, ella encajó, yo no, y llegó el día en
el que quise salir de ella, arrancarla de mi cara, eliminarla, borrarla para
siempre, y cuando lo hice me encontré sola, porque a fin de cuentas quien caía
bien y era querida era esa estúpida sonrisa, no la niña asustadiza que en
verdad era.
Y me encontré allí, en esta sociedad asquerosamente falsa y
que lo único que hace es apartar a los diferentes, ya no podía volver a poner
en mi cara mi sonrisa amada por la sociedad, bueno, quizás os estoy mintiendo,
de poder si podía, pero no quería, me había hartado yo era una persona, con mis
defectos y mis virtudes, no una sonrisa que aceptaba todo lo que le dieran.
Intenté encajar, lo intenté y lo seguí intentando, y cuando creí
lograrlo me lo arrebataron.
Lo gracioso de todo esto es que creí haberlo logrado durante 4 años, 4 años, 4
MALDITOS AÑOS, suficientes para recuperar la confianza en mí misma, en mi
autentica persona, suficientes para ser realmente feliz, pero no, como estaréis
hartos de leer la sociedad me lo arrebató. Yo, muy segura de mi misma, y muy ilusa, decidí alejarme de ese lugar y de
esas personas que me permitían ser quien soy, me alejé no por gusto, sino para
perseguir mi futuro, ¿Y qué me encontré? Pues eso la asquerosa sociedad pidiéndome
de nuevo que pusiera esa estúpida sonrisa en mi cara para poder encajar, y yo,
tonta de mí lo hice, ¿Lo veis? VOLVÍ A CAER EN LO MISMO, a día de hoy aun no
puedo entenderlo, ¿Es que no había aprendido la lección? Pues por lo visto no.
Y como no, volví a pasar por una larga etapa de amargura, y obviamente cuando me canse,
volví a arrancar la sonrisa de mi cara y liberar a la persona.
Y hoy en día, estoy convencida, de que como me vuelva a
alejar del ambiente en el que vivo, volveré a necesitar esa sonrisa, ya que a
fin de cuentas soy una esclava más de esta sociedad, que lo único que quiere es
encajar. Aunque sé, que tengo la fuerza para arrancar la sonrisa que tanto daño
me hace.